Bancarrota en Monopoly: qué pasa cuando no puedes pagar
Estás en bancarrota solo cuando el efectivo, los edificios y el valor hipotecario juntos no cubren la deuda. Qué vender primero, quién se queda tus propiedades y qué dicen los datos de nuestras partidas.
En Monopoly estás en bancarrota cuando debes más de lo que vale todo lo que tienes, y ni un minuto antes. Cuenta el efectivo, cuenta el valor de recompra de tus edificios y cuenta el valor hipotecario de tus propiedades. Si la suma cubre la deuda, no estás en bancarrota. Solo estás a punto de tener un minuto muy movido.
La regla que casi todas las mesas se saltan
Deber más de lo que llevas encima no es bancarrota. Es un problema de liquidez, y el reglamento espera que lo resuelvas: vende edificios a la banca, hipoteca lo que tengas, negocia con quien esté dispuesto.
La bancarrota llega solo cuando se acaba la aritmética. Nuestro motor la calcula igual en cada partida: efectivo, más el valor de recompra de cada edificio, más la mitad del precio impreso de cada propiedad que no esté ya hipotecada. Si el total queda por debajo de la deuda, quedas eliminado al instante, porque no existe ninguna secuencia de jugadas que te salve. Si queda por encima, el juego abre una ventana de 60 segundos y te da los mandos.
Esa ventana se usa. En nuestros servidores se han abierto 11.859 ventanas de deuda, y 9.921 se cerraron con la deuda pagada en lugar de con un jugador saliendo de la mesa.
Qué tienes que vender primero
Primero los edificios, después las hipotecas. Dos motivos: uno es regla, el otro es aritmética.
La regla: una propiedad no se puede hipotecar mientras cualquier otra tuya del mismo grupo de color tenga edificios encima. En el orden equivocado, la jugada se rechaza. Todas las reglas de construcción, con lo que cuesta levantar y derribar, están en nuestra guía de casas y hoteles.
La aritmética: el reglamento oficial recompra los edificios a mitad de precio, así que derribar es la forma cara de conseguir dinero y la hipoteca es la barata. En partidas clásicas devolvemos el coste completo de construcción, lo cual amortigua el golpe, pero el orden no cambia.
Después de edificios e hipotecas queda una palanca. Alguien en la mesa quiere algo tuyo, y un mal trato siempre gana a la eliminación. Lo que puede sacar todavía un vendedor desesperado está en nuestra guía de intercambios.
Adónde van tus propiedades
Hay dos finales distintos, según a quién debas.
Si pagas a otro jugador, todo pasa a ese jugador: primero el efectivo, después cada propiedad. Según las reglas oficiales tus edificios vuelven a la banca a mitad de precio y ese dinero va a tu acreedor, y las propiedades hipotecadas cambian de manos con la deuda incluida, de modo que el nuevo dueño paga de inmediato a la banca un 10 por ciento de interés. Luego puede levantar la hipoteca o quedársela y volver a pagar intereses más adelante.
Si pagas a la banca, la banca se queda con todo y subasta cada propiedad, una a una, sin precio mínimo. En esa subasta se enriquece el resto de la mesa, y ahí es donde una carrera entre dos se convierte en una goleada.
Nuestra versión simplifica el caso del acreedor: los edificios caen, las hipotecas se cancelan y las propiedades llegan a manos de tu acreedor listas para usar. Sin intereses ni papeleo. La bancarrota frente a la banca devuelve todo al fondo sin dueño, donde el siguiente que caiga en esa calle la compra por el precio impreso.
En la práctica el reparto está bastante igualado. De 3.647 eliminaciones registradas en nuestras partidas, 1.838 fueron a la banca y 1.809 a otro jugador.
La bancarrota no siempre acaba la partida
A dos jugadores sí, y el superviviente gana en el acto. Con tres o más, la partida sigue y tu salida fija tu puesto final: el primero en caer queda último, y todos los que siguen solventes cuando cae el último rival se ordenan por lo que les queda.
1.366 de nuestras 1.377 partidas completas acabaron con al menos una bancarrota. Suena obvio hasta que miras las otras 11. Una partida también termina por rendición, porque la mesa agota el tiempo, o porque todos menos uno se han ido antes.
Cuándo llega la primera bancarrota
La bancarrota no es el desastre raro que parece en una partida familiar. Es como termina casi toda partida acabada, y llega antes de lo que los jugadores esperan: la eliminación mediana ocurre en la ronda 34, y 1.099 de las 3.647 registradas llegaron antes de la ronda 20.
Cuéntalas por tamaño de mesa y la aritmética sale brutalmente simple.
| Jugadores | Partidas | Bancarrotas por partida |
|---|---|---|
| 2 | 545 | 0,99 |
| 3 | 344 | 1,97 |
| 4 | 366 | 2,92 |
| 5 | 122 | 4,00 |
El patrón es exacto. Todos menos el ganador se arruinan, así que en una mesa de cuatro la pregunta nunca es si evitarás la ventana de deuda, sino si la abrirás más tarde que los otros tres. 1.480 jugadores ni esperaron a averiguarlo y se rindieron.
Cómo no llegar a esos 60 segundos
Lo que te mata es el alquiler que no viste venir. Tres casas en una calle naranja cobran 5.500. Si tu efectivo después de construir queda por debajo del alquiler más alto que tienes delante, no has comprado una casa, has comprado un cara o cruz.
Guarda una vuelta de alquiler en reserva. Hipoteca pronto y no tarde, porque bajo presión la hipoteca cuesta el mismo 50 por ciento pero ya sin margen de elección. Y si alguien te ofrece un mal trato cuando te quedan 200, acepta el mal trato.
Los que más aguantan son los que nunca dejan que la ventana se abra. Compruébalo en el lobby, donde el reloj es de verdad y el alquiler se paga estés listo o no.
Artículos relacionados
Monopoly por equipos: las reglas 2v2 que sí funcionan
No existe un modo por equipos oficial, así que todo 2v2 va con reglas de la casa. Un conjunto probado: sin alquiler entre compañeros, intercambios sin límite y un compañero que hereda en vez de la banca.
Casas y hoteles en Monopoly: cómo funciona la construcción
La caja trae 32 casas y 12 hoteles, y dejar la banca sin existencias es una táctica real. Cuánto cuesta construir, por qué la tercera casa es la mejor compra del tablero y cuándo la quinta deja de pagar.
Parking Gratuito en Monopoly: qué pasa de verdad en esa esquina
Oficialmente, en el Parking Gratuito no pasa nada. El bote de dinero es una regla casera que duplica la duración de la partida sin que lo notes. La historia completa y qué hay en esa esquina en nuestra versión.